
Aparte de truenos y relámpagos, las descargas eléctricas que viajan de las nubes hasta el suelo generan ondas de baja frecuencia. Estas ondas pueden localizarse mediante detectores especiales, y la posición puede hallarse triangulando la información que registran dos o más detectores. Las firmas características de los rayos que vuelan de nube a nube se basan en ondas de alta frecuencia, que también pueden detectarse y localizarse. La diferencia está en la precisión:en el primer caso, es de hasta el 90 por ciento, mientras que, en el segundo, puede conseguirse una precisión del 5 al 30 por ciento.
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